Artista de difícil clasificación, su trabajo conjuga un extraño realismo, cargado de imágenes simbólicas, con una obra que va de la ironía a la abstracción. Sobre el significado de su obra se ha dicho: “la pintura de Alfonso Galván contiene extrañas presencias, irrupciones, sorpresas, que introducen un caos sutil y discreto en entornos ordenados. La sorpresa, la insinuación de “otra cosa” ausente, recorren unas obras imbuidas por un peculiar simbolismo personal”.